Archivos mensuales: junio 2015

Un día más

– Hoy vamos a pasar calor…

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Quo Vadis? Al contenedor…

Faltan un par de minutos para las 9 de la mañana y en el parking de la FIO se habla del tiempo. Ya pasamos de los 22º y se anuncian 34 ó 35 a mediodía. Casi nada. En cuanto nos abren la puerta los voluntarios comenzamos a prepararlo todo para la exhibición: entre otras cosas hay que colocar las taquillas, abrir la tienda y disponer todos los artículos, montar el taller infantil y el puesto de socios, desplegar los toldos, colgar los diversos carteles, izar las banderas, revisar las salidas de emergencia y dar muchos paseos al contenedor en el que se guarda el material, ése contenedor que siempre nos preguntamos por qué tiene que estar tan lejos, y acarrear cada cosa hasta allá donde se necesite. Por cierto que hoy nos vemos más azules que nunca, será porque estrenamos camisetas nuevas.

– ¡Buenos días!

Los que saludan son los mecánicos, los chicos de naranja, que vienen empujando los primeros aviones para colocarlos en el “corralito”, para que dentro de un par de horas el público pueda contemplarlos de cerca y hacer todas las fotos que quieran.

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Parte del equipo naranja trasladando el PO-2 a la zona de exposición (foto Shery Shalchian)

– ¡Venga, de frente ahora! ¿Pasa bien por ahí? ¡Un poco más de la izquierda!

Con todas las horas que llevan trabajadas para tener cada máquina perfectamente a punto para el gran día, no es cuestión de que en el último momento la punta de un plano roce por donde no debe, por lo que ponen el máximo cuidado en esta tarea. Hoy les va a tocar empujar algunos un poco más allá de lo habitual, porque la principal novedad del día es que se ha ampliado el espacio disponible para montar la exposición estática con una línea de aviones al otro lado de la vía de rodadura, justo delante de los viejos Caribous que recuerdan mejores tiempos mientras contemplan impasibles nuestros afanes. Entre medias, por la propia rodadura, hay que hacer un pasillo para que la gente pueda acercarse a verlos, así que se nos ha multiplicado el número de vallas y cadenas que hay que colocar. Pues nada, cuanto antes nos pongamos con ello mejor.

Mientras tanto, en la sala de briefing, los pilotos repasan todos los detalles de la demostración en vuelo: en qué orden se sale a rodar, cómo se van a organizar las distintas formaciones, cuál va a ser la meteorología, consideraciones sobre la seguridad –nunca está de más repetir algunas cosas-, cambios de última hora respecto a lo que se habló ayer en el entrenamiento –por ejemplo el Comper Swift se va a tener que quedar en tierra, una lástima- y cualquier cosa que se considere necesario comentar antes de irse al aire. No se deja nada al azar.

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Nueva torre de Megafonía

Para cuando terminan, en la zona de exhibición ya está casi todo listo. Otra cosa que inauguramos es una nueva torre de megafonía, más amplia y con un metro y 10 centímetros más de altura que la antigua. Esta elevación extra permitirá que el Director de Operaciones pueda ver las maniobras en tierra sin que le estorben los Caribous y el resto de aparatos aparcados en la plataforma, mientras nuestro “speaker” lo traduce todo en palabras para beneficio de los asistentes. Prueba de sonido, “uno, dos, uno dos”, “un poquito más bajo que se acopla, ahí, ahora”. “¿Todo el mundo tiene el walkie? Recordad, canal 1, prueba de comunicaciones, ¿se me copia desde taquilla? ¿Que ya hay gente esperando para entrar? Pero si aún son las diez y cinco…”

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Hora punta en la taquilla (foto Shery Shalchian)

Tan pronto dan las diez y media empiezan a entrar los primeros visitantes. El corralito no se abre hasta las once, así que algunos se detienen a curiosear qué novedades hay en la tienda -“huy, estas camisetas no estaban el mes pasado, qué chula esta, ¿la tienes en talla pequeña?”- y otros contemplan los aviones desde detrás de las vallas -“perdona, una pregunta, ¿no vuela hoy el Mosca?” “No, lo siento, está en revisión, pero a cambio va a salir el otro Polikarpov, el PO-2” “Ah, vale, ¿pero y el Mosca?”-. El primer turno de actividad en el taller infantil ya está completo y no tardarán en estar apuntados todos los niños del segundo, se lo van a pasar pipa… Van apareciendo caras conocidas, los socios más fieles que no se pierden una exhibición haga el tiempo que haga y que nos saludan por nuestros nombres, sólo por ellos ya merece la pena todo este trabajo.

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Puesto de socios (foto Shery Shalchian)
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Ainhoa Wingwalker (Shery)

Ahí está también Ainhoa, nuestra Wingwalker, que viene con su espectacular mono rojo y amarillo para hacerse unas fotos con el Boeing Stearman mientras la entrevistan. Ojalá aparezca pronto un patrocinador y podamos verla subida en lo alto del plano saludando al personal a 300 pies del suelo -o eso, o acabarán saliéndole alas-. Por otro lado, en la tienda nos está echando una mano Roxanne, la pin-up que ayer mismo estuvo haciéndose fotos con buena parte de la colección para lo que puede ser el calendario más solicitado del 2016 –por cierto, si alguien cree que su trabajo es fácil que se ponga un corsé bien apretado y se pase ocho horas bajo un sol de castigo sin perder la sonrisa-. Pasará la mañana firmando postales, realizadas con su imagen al estilo de los carteles de reclutamiento de la Segunda Guerra Mundial, para todo aquel que desee llevarse un recuerdo original de su paso por la FIO.

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Con nuestra glamurosa musa, Roxanne (foto Shery Shalchian)

A las doce tenemos el recinto lleno y la temperatura alcanza valores máximos, pero no parece que eso le importe a nadie, se nota que la gente lo está pasando bien. Javier Permanyer, el conservador de nuestro museo y “speaker” en los días de exhibición, está llevando a cabo la visita guiada seguido por al menos un par de cientos de personas. Uno a uno les va mostrando los aviones expuestos y resumiéndoles su historia, pues si tuviera que contarles todo lo que sabe estaríamos aquí hasta la noche. Por megafonía anuncian que se ha perdido un niño, pero al chaval no se le ve que esté sufriendo mucho, más bien se diría que está encantado de que le hayan dejado subirse a la torre y poder ver los aviones desde arriba. Ah, por ahí vienen ya los padres, ellos sí traen peor cara. Normal.

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Preparados para recibir a un nuevo grupo de niños en el taller (foto Shery Shalchian)

Se acerca la hora de la puesta en marcha de los motores, por lo que tenemos que pedirle al público que desaloje el corralito y se vaya colocando tras las vallas. Antes, se celebra un pequeño homenaje con varios miembros de la APAVE, la Asociación de Pilotos Aviadores Veteranos de España, que celebran su 25 aniversario. Nuestro Presidente, Carlos Valle, pronuncia unas palabras en memoria de los fallecidos y de los heridos en el reciente accidente de un A-400 en Sevilla. Es el lado amargo de la Aviación, pero como saben bien los veteranos que están hoy aquí con nosotros, no se puede agradecer de mejor modo el sacrificio de nuestros caídos que manteniendo vivo aquello que tanto amaron. En su honor girarán hoy las hélices de todos y cada uno de nuestros aviones.

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Los pilotos de la FIO y los de la APAVE en homenaje a la tripulación del A-400 (foto Shery Shalchian)

¿Todo despejado? ¡Arrancando motores! Los mecánicos corren de aeronave en aeronave, pues muchas de ellas necesitan ayuda exterior para ponerse en marcha, ya sea con el apoyo de baterías portátiles o bien a base de girar a mano hélices y manivelas. Una de las Bücker parece que se resiste. Uno de nuestros compañeros del mono naranja está sudando la gota gorda mientras, una y otra vez, sujeta la hélice y le pega un buen tirón hacia abajo. Es una maniobra delicada en la que es fundamental colocarse a la distancia adecuada –algo menor a la del brazo extendido- y mantener un perfecto equilibrio, pues un traspié en el momento en el que la hélice empiece a girar por sí misma podría tener fatales consecuencias. Seguramente él no los oye, pero una parte del público está animando al esforzado mecánico y exclamando “huy” cada vez que la hélice da un par de vueltas seguidas y parece que el motor va a arrancar. Cuando por fin lo logra lo celebran dedicándole un merecido aplauso. Aún falta el British Aircraft Swallow 2, que tiene el capó levantado y a otros dos mecánicos atendiéndolo, pero para cuando le llega el turno de rodar también han conseguido ponerlo en marcha. Todos los aparatos, salvo la Bücker rebelde que se va derecha al hangar -más vale prevenir que curar-, se ponen en camino hacia la cabecera de la pista 1-0. Acaban de dar la una en punto… ¡Comienza el espectáculo!

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El T-6 y la Mentor en plena pasada (foto Paco Rivas)

Es el instante que todo el mundo estaba esperando. El inconfundible sonido del T-6 se deja oír en todo Cuatro Vientos un segundo antes de que se distinga su silueta, alzándose majestuoso al tiempo que recoge el tren de aterrizaje. Cuando se eleva del otro lado de la plataforma y alabea a la derecha, permitiendo que se le vea en todo su esplendor, arranca del respetable la primera ovación. Justo detrás viene la Mentor que, al replicar la maniobra, se lleva el sol puesto en sus alas plateadas. Más aplausos. Les siguen los biplanos, vemos a la Jungmeister, a las dos Jungman, al Stearman, a la Moth y sí, por fin, después de mucho tiempo ahí está el Polikarpov PO-2, que se desliza sin prisa frente al corralito mientras por la megafonía nos recuerdan que era la montura de las famosas “Brujas de la Noche”. Es verdad eso de que suena como una máquina de coser.

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Polikarpov PO-2 (foto Paco Rivas)

El cielo se llena de elegancia cuando se adentran en él el British Eagle 2 y el Miles Falcon, hay que ver lo bonitos que hacían los aviones en los años 30. Pronto se les unen la Stinson L-5 Sentinel con las bandas de invasión blancas y negras que luciera en los días del Desembarco del Normandía, del cual se cumplieron ayer 71 años, la Piper L-4 también con librea norteamericana, la Stinson 108 Voyager con los colores de Iberia  y la pequeña Jodel Compostela, así como la Dornier 27 –hoy sube más ligera porque no va remolcando al planeador-, el Swallow 2 con su impresionante envergadura, la Cessna Bird Dog con su vistosa boca de tiburón pintada en el morro y la Pitts Special, que tras un despegue estilo Hollywood -o sea, de cine- se va a tomar altura para el ejercicio acrobático que ejecutará dentro de un rato.

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El British Eagle 2 (foto Paco Rivas)

Una tras otra van pasando las distintas formaciones, en algunos casos muy complicadas por ser los aviones que las componen de modelos muy distintos. Por ejemplo, el Stearman se diría que lleva “echado el freno de mano” para que la De Havilland Moth pueda mantenerse pegada a sus cuatro en punto, quien no esté al tanto de las diferencias de potencia y de características de vuelo de ambos biplanos puede pensar que es fácil volarlos así, pero hace falta mucha habilidad y no pocas horas de entrenamiento para conseguirlo.

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De Havilland Moth y Boeing Stearman (foto Paco Rivas)

De la misma destreza hacen gala los pilotos de la formación Eco, con la Bü-133 Jungmeister de líder y una Bü-131 Jungmann a cada lado. Al verlas virar las tres en el mismo plano parecería que van pegadas con cola, cuántas veces lo habrán repetido para que les salga con esa perfección.

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Formación “Eco” (foto Paco Rivas)

El resto de aviones van luciendo figura ante el público, que deja escapar un “ooooh” colectivo cuando la Bird Dog pasa soltando humo. Varios cientos de cámaras fotográficas registran estas escenas, y muchas de esas instantáneas se compartirán esta misma tarde por parte de sus autores en sus perfiles en las redes sociales. Mirad lo que os habéis perdido esta mañana en Cuatro Vientos. ¿Quién se apunta el mes que viene?

11334035_10153292270091276_3596320454610908363_oLa Cessna Bird Dog marcando el terreno (foto Paco Rivas)

La animación alcanza su punto álgido cuando primero la Mentor y después el T-6 nos obsequian con sus pasadas, y este último además con un par de figuras acrobáticas al tiempo que, incansable tras el micrófono, Javier nos explica que en las películas siempre sale haciendo de Zero -¿se acuerdan de “Tora, tora, tora”, por ejemplo?-. Mientras toman tierra ambos entrenadores las miradas se dirigen hacia la vertical del campo, donde la Pitts Special empieza a marcar con humo blanco la primera de sus filigranas. Más y más aplausos.

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La Pitts Special en plena actuación (foto Paco Rivas)

Cuesta creerlo pero no es que vayan adelantados mil quinientos relojes, es verdad que ya se han pasado los sesenta minutos que dura la demostración y es hora de despedirse hasta la próxima. Algunos de nuestros visitantes aceleran el paso hacia el aparcamiento con la esperanza de ser de los primeros en salir. Otros se acercan al lado izquierdo de las vallas para ver a los aviones que acaban de aterrizar encaminarse hacia el hangar y saludar a los pilotos, algunos incluso piden autógrafos. También, como es costumbre, unos cuantos se aglomeran frente a la tienda para hacer las últimas compras, ¿o será porque se acaban de dar cuenta de la presencia de Roxanne? Cada camiseta, cada gorra, cada libro vendido representa una pequeña ayuda más para que la FIO pueda seguir con su actividad, así que bienvenidos sean todos los que apoyan los codos en el mostrador. La mejor noticia de todas, sin embargo, nos llega desde el puesto de atención a los socios: hoy cinco personas más han decidido darse de alta, ¡gracias, muchas gracias!

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Dentro del hangar (foto Shery Shalchian)

El corralito se vacía poco a poco de gente mientras los mecánicos empujan los aviones hacia el interior de los hangares y los voluntarios de azul se apresuran a recoger los trastos. “¿Queda agua? ¡Pasadme una botellita que vengo seco!” “Ya os dije yo que íbamos a pasar calor”. “Cuidado las cabezas que bajamos el cierre de la tienda”. Cuando ya está todo en el contenedor hacemos un rápido “debriefing” para intercambiar impresiones, pero hoy no hay mucho que discutir, todo ha salido como estaba en el guión.

Un día más en la FIO.

¡Nos vemos el mes que viene!

 

Texto: Darío Pozo   Fotos: Shery Shalchian y Paco Rivas